EL HOGAR DE MISS PEREGRINE PARA NIÑOS PECULIARES: UNA PECULIAR PÉRDIDA DE TIEMPO

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Uno de los autores de fantasía con más prestigio regresa. Autor cinematográfico digo. Porque sí que es cierto que Tim Burton se ha ganado ese estatus a lo largo de su carrera. Todos conocemos su obra, y cada uno tiene sus favoritas. Personalmente, me gustan casi todas. Siempre ha conseguido aportar algo especial a sus creaciones, aunque comparten algo en común: la estética, la visión artística. Esto es positivo pero al mismo tiempo negativo, pues le supone no haber evolucionado nunca como creador. ¡Ojo! Como digo, la evolución artística solo la tienen unos pocos; porque escribir historias es muy complicado, y saber cómo contarlas, es todavía más difícil. Burton siempre ha sido un buen narrador de cuentos. Pero algo le ha sucedido con su última película. Veo que los resultados en la taquilla americana son buenos; de hecho, ha recibido mucha ayuda de una parte importante de la crítica internacional. Algo, que tras ver el film, está muy muy lejos de mi comprensión. Como siempre, avanzo que lo que aquí escribo, solo es mi opinión de espectador. Invito a todos a que la vean y lleguen a una conclusión por sí mismos.

Posiblemente tengo un problema añadido, que la mayor parte del público y crítica no tienen: soy lector de los libros originales en los que se basa el film (actualmente, estoy finalizando la segunda parte que lleva por título “La Ciudad Desolada”). El escritor de los mismos, Ransom Riggs, no es que haya logrado un portento de la literatura juvenil; no es que sean unas novelas dignas de pasar a la historia, pero tienen un mínimo contenido sobre lo que significa eso de ser “peculiar”. No es que sean gente con habilidades extraordinarias o mutantes, como se han encargado muchos de etiquetar la historia. En los libros, la peculiaridad tiene añadido el echo de que se esconden por miedo a la incomprensión de los demás seres humanos. Esto, no está captado en la película, y es ahí donde reside la desventaja de la misma: el propio director. Burton ha intentado hacer la película suya, y le ha salido mal. Ha obviado casi por completo las páginas del libro, realizando un producto insulso, aburrido, de consumo demasiado fácil, y plagado de referencias a sus anteriores películas. No las voy a enumerar porque es mejor que los espectadores las descubran por sí mismos.

Cuando se realiza una adaptación literaria, pienso que es conveniente encontrar el delicado punto de equilibrio entre la fidelidad al original y las licencias del creador cinematográfico. Y eso es complicado, especialmente, cuando el director posee un imaginario tan especial como el creador de Eduardo Manostijeras. El relato de Ransom Riggs no se adapta bien a esa interpretación, no a nivel artístico, que es lo mejor de la película; lo que ocurre es que no capto esa reivindicación que el propio director quiere hacer sobre sí mismo, es decir, considerarse como un “Peculiar” al igual que el resto de los personajes de la película. Puede que el argumento principal, por así decirlo, esté bien captado: el joven protagonista, Jake Portman (Assa Butterfield), tras la muerte de su abuelo, viaja a una Isla de Gales donde estuvo con niños que tenían poderes extraordinarios, bajo el cuidado de Miss Peregrine (Eva Green). Allí, Jacob descubre un mundo mágico, y con un poco de suerte, halla la respuesta al misterio de su propia vida, el lugar que ocupa él en el universo de los niños Peculiares, acosados por unos monstruos malvados, comandados por Mr. Barron (Samuel L. Jackson). Pero las similitudes con el libro acaban ahí, abandonándolo todo para hacer una película supuestamente fantasiosa con algo de epicidad. Lo único que se logra es un espectáculo que cae en el bochorno.

Sinceramente, creo que ha sido un error de casting importante darle a Assa Butterfield el papel principal. No transmite absolutamente nada, hay un momento que intenta llorar pero parece que se esfuerza más en hacer una evacuación gastrointestinal; Samuel L.Jackson no tiene carisma, ni gracia, ni da miedo, es decir, un malvado al que le queda muy bien la peluca que le han puesto pero nada más. Terence Stamp tiene un papel muy breve como el abuelo Abe, pero logra salvar algunos momentos de la cinta; y sin duda, la que mejor está y demuestra que va mejorando como actriz es Eva Green, interpretando a Miss Peregrine, muy expresiva, es el personaje con el que más puedo conectar junto con Emma (Ella Purnell, tiene futuro mientras elija mejor los proyectos). Y debo lanzarle al director unos pocos dardos más, muy necesarios a mi entender. En primer lugar, fichar a actrices de la talla de Judi Dench (Shakespeare in love, Phillomena o la gran “M” en varias de 007) o Allison Janney( West Wing, y actualmente la maravillosa Bonnie en la obra maestra de la tv “Mom”) para cinco minutos de metraje, y para personajes absolutamente inanes, muy mal trasladados, carentes de entidad, me parece que es una tomadura de pelo. Para ir concluyendo, en la segunda mitad del metraje, lo dantesco, lo absurdo, se va apoderando de la cinta, en unas secuencias de acción que solo conducen a la carcajada ya no por lo innecesario sino por la incoherencia y la incredulidad. La fantasía puede desligarse de la realidad, de hecho debe hacerlo, pero hasta cierto punto. Posiblemente sea una sensación mía, pero creo que Tim Burton ha dejado de cuidar los argumentos para centrarse en lo visual, y eso tarde o temprando, le acabará pasando una factura muy seria. Y desde luego, creo que Big Eyes, Frankenweenie, incluso Sombras Tenebrosas, son productos más respetables que este.

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