SOLO EL FIN DEL MUNDO:PRECIOSA Y DESGARRADORA

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Esta es la primera película que veo del canadiense Xavier Dolan. Tengo ya para ver una de sus anteriores obras, quizás la más famosa, “Mommy” y deseo tener tiempo para poder hacerlo. Su nueva película, “Solo el fin del mundo” ha recogido el premio del Jurado del Festival de Cannes, y está preseleccionada para los Oscar de este año. Una cinta que precisamente triunfa por su sencillez, por que no se enreda en motivos metafísicos ni nada parecido. Una película que nos refleja una situación de la vida, un momento doloroso en el que los silencios cuentan más que los diálogos. Dolan adapta aquí una obra de teatro de Jean Luc Lagarce, la cual no he podido leer previamente a ver el film, pero lo haré próximamente. En España cuenta con edición en castellano gracias a la editorial Dos Bigotes, centrada en temáticas de género y LGTBI.

La película nos cuenta la historia de Louis (Gaspard Ulliel), un joven escritor que regresa a su hogar tras doce años de ausencia. Va a cenar con su madre (Nathalie Baye), su hermano mayor, su hermana pequeña y su cuñada (Marion Cotillard) a la que no conoce. Va a decirles que se muere, o va a intentarlo al menos. Porque a su regreso, la tensión y la inestabilidad que hay en las relaciones familiares se hacen evidentes. Los reproches y la admiración por Louis se mezclan mientras él sigue esperando el momento oportuno para contarles por qué ha vuelto. Louis se marchó para huir de la incomunicación, de la incomprensión. Pero el tiempo no ha aplacado estas terribles fuerzas. “Es una cena familiar, no es el fin del mundo” (de ahí el título del film). A medida que avanza el relato, encontramos a unos personajes que no son lo que parecen. Su madre, parece alguien que no se preocupa por nada y que vive en un permanente wishful thinking, pero enseguida se revela como alguien fundamental para la estabilidad de la familia; su hermana pequeña Suzanne (Léa Seydoux) está deseosa de abandonar ese entorno opresivo, y no sabe cómo decirle que quiere marcharse con él; y su hermano mayor Antoine (Vincent Cassel), debatido entre la admiración y la envidia hacia su hermano, es quizás el personaje más sincero, en tanto el más claro a nivel emocional. (Muy importante la charla de ambos en el coche).

Todos contrastan con Louis, que es aparentemente imperturbable, y sabe ocultar muy bien sus sentimientos, algo que refleja muy bien Gaspard Ulliel en todo momento, con sus miradas, sus pocos gestos, su pose en todo momento de observador del caos familiar. Una película absolutamente teatral, donde todos los actores brillan en sus interpretaciones, especialmente el protagonista y el hermano mayor. Quizás aquí la que bajo mi punto de vista tampoco destaca mucho es Marion Cotillard, que está en un segundo plano aunque no deja de ser importante para mostrarnos lo extraña y perjudicial que es la relación que mantiene con Antoine. La crítica internacional puede que esté muy dividida con ella, por lo menos a nivel de España, pocos hablan bien de ella. Personalmente, siempre me atraen los productos que crean esa división tan radical o bien una concentración negativa de pareceres, porque normalmente siempre me encuentro con cintas que son excelentes e incomprendidas. “Solo el fin del mundo” es un claro ejemplo de esto, de que no se ha sabido captar lo que la historia quiere transmitirnos, que es ni más ni menos la fragilidad de las relaciones humanas y cómo estas se pueden romper de formas absurdas. Un film sensacional y muy recomendable.

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