LA LA LAND. LA CIUDAD DE LAS ESTRELLAS: FÁCIL…NADA MÁS

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Hay o había un programa en el canal cocina titulado “Fácil y Resultón”, en el que el chef preparaba platos sin ninguna complicación aparente y que en su presentación a los comensales resultase atractivo. Creo que esto mismo se puede decir de este producto que ha arrasado en los Globos de Oro y que posiblemente arrase en los próximos Oscar. Ceremonias de premios que hace ya mucho que no tienen credibilidad alguna por otro lado (recuerdo por ejemplo que los académicos reconocieron no ver las películas y premiar a aquellas que tienen “impacto social”. Una manera de decir que dan los premios a golpe de twitter). Recientemente, leí un comentario en el que una persona decía que “los oscar ya son un género cinematográfico más”, porque las películas que compiten en muchas ocasiones responden a un esquema concreto. “La ciudad de las estrellas” es un producto muy apropiado para los tiempos actuales, típico de la mentalidad globalista de los estudios: sin complicaciones y que sea capaz de llegar a todo el mundo. Como siempre sucede, hay cosas buenas, cosas mediocres, y cosas malas. Esta cinta no está en ningún extremo. Es mediocre, como drama, como musical y como supuesto homenaje al cine clásico.

Recientemente, he visto escenas musicales en otras películas, bastante mejores que los números que aparecen en esta. Pongo como ejemplo el de la taberna de los marineros en “Ave César” de los hermanos Cohen, o el solo que se marca Inés, la protagonista de la maravillosa “Toni Erdmann” (de esta hablaremos en los próximos días). Como cosas positivas de “la ciudad de las estrellas” destaco el comienzo de la película, divertido y que nos hace tener ganas de montar una similar en los atascos madrileños; la actuación de Ryan Gosling (si él toca el piano de verdad, es simplemente sensacional) y el cariño que destila el film por el jazz. Se nota que el director, Damien Chazelle, es un apasionado de esta música y lo transmite bien (una de mis series favoritas es Treme, que destila amor por el jazz en todo momento). Pero la historia de amor que contiene la película, de los dos personajes unidos por querer alcanzar sus respectivos sueños, no pasa de ser un cliché. Evidentemente que refleja un relato de la vida y que todos luchamos por alcanzar nuestros sueños y metas, y Mia (Emma Stone) y Sebastian (Ryan Gosling) están en una ciudad como Los Angeles que rápidamente echa por tierra las esperanzas y anhelos de los que llegan allí con ganas de triunfar.Ella quiere ser actriz. Él quiere abrir un club de jazz como los que había antes. Ambos protagonistas con sus interpretaciones logran salvar algo de una película que bajo mi punto de vista carece de alma, salvo en momentos concretos (el solo de Emma Stone en la prueba de casting por ejemplo), pero el resto de la cinta se antoja algo sencillo, algo muy masticado como dicen algunos.

“La ciudad de las estrellas” es fácil, resultona y agradable, quizás más apropiada para disfrutar en casa que en una sala de cine. Pero no merece tanto premio como está recibiendo.

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