ALIEN COVENANT: ABSOLUTAMENTE INNECESARIA

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En el 2012 muchos pusieron el grito en el cielo por un film llamado “Prometheus”. Ridley Scott volvía a la ciencia ficción para contarnos algo que él, sistematicamente, se negaba  a admitir: el origen de los Aliens. Los fans sabíamos, observábamos que el relato apuntaba esas maneras, pero el creador se negaba a admitirlo. Así, nos sumergimos en un relato que mezclaba temas trascendentales como el origen de la especie humana y sus preguntas fundamentales: quienes somos, de donde venimos, hacia donde vamos etc. todo ello aderezado con toque religioso judeo cristiano. ¿Cuál fue el resultado? Pues un film irregular en algunas cuestiones, que se quedaba en la superficie de esos grandes temas, especialmente la teoría de los alienígenas ancestrales que ya tocaron autores como Eric Von Daniken. Una cinta despreciada y arrojada a la basura por los fans de Alien. Bueno, en realidad, no por todos. Siempre he defendido Prometheus, y tras ver esta nueva Alien Covenant, la voy a defender todavía más. Principalmente porque con la anterior película, salí del cine con la sensación de que habían intentado contarme algo, por lo menos sentía que no había perdido el tiempo. Pero este fin de semana, he perdido dos horas de mi vida que jamás recuperaré.

Más allá de mencionar lo que otros a lo largo de estos días ya han recalcado sobre que es poco imaginativa, sobre que Scott ha perdido ya el genio o la capacidad creativa que tuvo en el pasado cuando realizó la primera película de Alien o Blade Runner; más allá de todo esto, debo decir que ante todo, Ridley Scott ha estafado a los espectadores. No hace falta ser un fanático de la saga, basta con haber visto las dos primeras películas para comprobar cómo esta nueva entrega de Covenant es un reboot, una autocopia, un cóctel de escenas clave del Octavo Pasajero y de Aliens el Regreso ( esa que hizo James Cameron cuando era también un director grande y no cuando le da por los elfos raros azules). A diferencia de Prometheus donde se nos proponía la búsqueda de Dios, de nuestro Creador como tema fundamental, un viaje que era un auténtico acto de Fe en el que nada más empezar descubrimos que somos producto de un accidente científico. Un relato descorazonador que de haber estado mejor ejecutado habría sido grandioso, en Covenant lo que encontramos es un intento de regresar a un pasado que sin duda fue mejor, pero se queda en eso, en un intento que seguramente conseguirá arrasar la taquilla, pero que no pasará a la historia. Hay quien ve en esta nueva película “una obra magna del existencialismo”. Personalmente, aparte de la pedantería que esconden estas palabras, encuentro una valoración así como un engaño al espectador medio. La cinta empieza en una nave colonizadora que lleva rumbo a un planeta muy similar al nuestro llamado Origae 6. Un accidente obliga a la tripulación a levantarse del criosueño y a reparar los desperfectos.

Walter (Michael Fassbender), el robot que acompaña a estos colonos, observa el caos que se produce a su alrededor, con la misma cara que tenía David (también interpretado por Fassbender en Prometheus). Daniels (Katherine Waterstone) y los demás sufren la pérdida de maridos y mujeres. Durante las reparaciones, detectan una transmisión de un planeta cercano a Origae, un lugar que también reúne condiciones adecuadas para la vida humana. Además, estás más cerca que el planeta al que iban a viajar al principio, por lo que deciden echar un vistazo. Poco a poco se va desarrollando la tragedia hasta que este grupo de colonos encuentra, en ese planeta alejado, a David y los restos de la nave de los Ingenieros que se llevaron del Nivel 223 en la anterior película, él y la Doctora Shaw (Noomi Rapaace). Daniels y los demás descubrirán cuál fue el destino de la Prometheus y una terrible realidad, todo ello para explicar el origen del mítico Alien. Los personajes de la Prometheus no es que destacasen por su brillantez, pero sí que lograba empatizar con la fe de la doctora Shaw y del anciano Weyland (Guy Pearce). Pero no conecto con los personajes de la Covenant, es más, consigo acordarme de la protagonista pero el resto están difusos en mi memoria, más bien eran alimentos para un buffet libre; las escenas más gore son simplemente eso, sangre muy falsa y mal echa y carentes de tensión o de miedo. Aparte de que de nuevo, se explota el cliché del robot asesino, sin tampoco saber muy bien por qué. ¿Los problemas del film se deberán a que, según escuché a un crítico, el propio director ha eliminado dos horas del metraje original que tenía? Parece que los problemas de montaje son cada vez más comunes.

Si alguien va buscando acción, emociones fuertes o algo parecido a esto en Alien Covenant que mejor vea John Wick, porque esta continuación precuela es bastante peor que Prometheus en todos los sentidos, y diría también que es la peor película de Alien de la historia. Espero y deseo que la cosa mejore.

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