LA GUERRA DEL PLANETA DE LOS SIMIOS: FLOJO Y BÍBLICO DESENLACE

Resultado de imagen de la guerra del planeta delos simios

Hace unos años se estrenó una cinta que levantaba pocas expectativas en general. No era uno de esos blokbusters de gran presupuesto ni se preveía un éxito fuerte. Se titulaba “El Origen del Planeta de los Simios”, y con ella nos querían contar una nueva historia que enlazase con el relato original del Planeta de los Simios, el clásico, esa de Charlton Heston que hemos visto en numerosas ocasiones. El Origen nos contaba una historia bajo mi punto de vista sensacional; nos mostraba la arrogancia del ser humano, pero al mismo tiempo la bondad de la que somos capaces. Era el nacimiento de César (Andy Serkis) un chimpancé que en sus genes tenía una especie de virus que lo hacía mucho más inteligente que a sus congéneres primates. El descubridor de tal empresa era un joven científico interpretado por James Franco, que quería algo muy noble: salvar a su padre de morir bajo los efectos del terrible alzheimer. El Origen era una película dramática, con su parte de aventuras, su dosis de acción, y también con un tono esperanzador y tierno que la convirtieron en una de mis favoritas del género.

Después del Origen, llegó el Amanecer. Habían pasado varios años. César ya era adulto y encabezaba a un grupo de simios que buscaban su lugar en el mundo. Un planeta en el que la raza humana ya estaba prácticamente extinguida por el virus de la Gripe del Simio. Entre los primates, había uno que nunca sería capaz de perdonar los malos tratos que le habían dado los humanos. Se llamaba Koba. Koba envenenó poco a poco a César sin que este fuese consciente de que le transmitía su rabia y odio. Koba provocó un conflicto con los humanos, temerosos ya de por sí de extinguirse. César no se dio cuenta hasta que fue demasiado tarde y al final del amanecer, daba comienzo la Guerra. Y tres años después de la secuela, llega a nuestras pantallas la conclusión de esta Trilogía precuela con la que pretenden enlazar con la cinta clásica. En este punto debo decir que no se ha enlazado con nada. A no ser que estén preparando ya una nueva película que sea la que cierre el círculo definitivamente. Pero, tras ver la Guerra, al final me surge una pregunta: ¿Realmente sirven de algo estas películas explicativas de los orígenes de todo? Al final sirven para mostrar la total ausencia de creatividad e imaginación que hay en los estudios, controlados por gente que solo mira el dinero. Del caso de Alien y Ridley Scott mejor no hablo, pero curiosamente en el que nos ocupa, creo que habría sido suficiente con esa maravillosa película de Origen, que ya de por sí tiene un final bastante explicativo de lo que sucederá en el devenir del tiempo.

Porque en esta entrega que lleva por título la palabra Guerra, se puede decir que hay cualquier cosa menos eso. Son dos horas y veinte de metraje en las que solo hay algo de emoción en los últimos veinte minutos. El resto está copado por los simios hablando entre ellos, estableciendo que ya no pueden seguir viviendo en las montañas, que han de buscar un lugar alejado de todo donde puedan prosperar y criar a sus hijos. César es consciente de eso pero todavía le persigue el espíritu de Koba. Se encuentra dividido en sus sentimientos. Quiere confiar y tener fe en los humanos, y al mismo tiempo estos no hacen más que darle decepciones. Como ya pasaba en las entregas anteriores, destaca el personaje de César por la magnífica interpretación que realiza Andy Serkis (¿Cuando se tendrá en cuenta la profesionalidad de este actor?), en una trilogía donde los personajes humanos han ido empeorando así como las tramas, porque no hace más que beber de los tópicos del género apocalíptico de ciencia ficción, donde encontramos a los hombres sumidos en una tiranía de baratillo. Oportunidad que en esta cinta está absolutamente desaprovechada es la de haber creado un personaje interesante para Woody Harrelson, ya que se nos muestra a un Coronel del ejército enloquecido, torturado, con un espíritu quebrado por motivos horrendos. Podría haber sido perfectamente un personaje con matices que en un momento dado se habría identificado perfectamente con César, pero se ha optado por lo más fácil, es decir, el cliché.

Técnicamente hablando la cinta no tiene reproche, y demuestra el buen hacer de Mat Reeves como director, que en los momentos de acción sabe crear tensión y mantener al espectador pendiente en todo momento; donde flojea es en la escritura del relato, de sus personajes. Tras ver esta tercera entrega, y haciendo una valoración conjunta de la epopeya, creo que este final es demasiado flojo y que resta la épica que contienen los minutos que nos conducen al desenlace. Creo que si se hubiese quedado todo en el Origen, no habría pasado nada.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s